Hace 150 años, entre el 16 de
marzo y el 17 de mayo de 1863, en el valle de Puebla se libró la mayor
batalla en defensa de la soberanía nacional, cuando un ejército de 34
mil franceses llegó dispuesto a vengar la derrota del 5 de mayo de 1862
para –con un año de retraso– imponernos un príncipe austriaco y hacer de
nuestro país un protectorado francés.
Para hacerle frente, el gobierno de la República, en medio de
penurias sin cuento, concentró 22 mil soldados en la ciudad rebautizada
Zaragoza(en honor del héroe del 5 de mayo) y otros 7 mil fuera de ella. Además se acondicionaron ocho fortalezas, redientes y líneas atrincheradas cuyo excelente diseño sorprendió a los ingenieros militares franceses: la República entera concentraba en Puebla su voluntad de existir.

