Por Victor Hernández
Esta semana le fue excelentemente bien a Andrés Manuel López Obrador.
Para empezar, le volteó su teatrito de amenazas a Lilly Téllez, la títere de Televisa quien terminó con el rabo entre las patas y de pilón la cacharon faroleando en un auto de lujo, quien pretendió justificarse diciendo que el auto es de su ex esposo y que AMLO usa camionetas de lujo para transportarse. Nadamás que las camionetas no son de lujo. Son de seguridad. Y las necesita porque es PRESIDENTE. En cambio es senadora y nisiquiera representa a la gente que votó por ella. O sea que nomás farolea por farolear. Ah, y alguien en Twitter enconró que el auto de lujo de su ex esposo, que tiene placas de Morelos para no pagar tenencia--o sea para evadir impuestos--tiene multas que nisiquiera ha pagado. Mucho farol pero nomás violan la ley y no pagan multas.

