Por Victor Hernández
La masacre en Veracruz que dejó 28 muertos (hasta el momento de escribir esta columna) podrá ser resultado de la violencia que heredó el gobierno de AMLO y que inició con la inútil guerra contra el narco de Felipe Calderón. Pero la manera en la que las autoridades de Morena manejaron el caso ameritan la renuncia del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, del Fiscal General Alejandro Gertz Manero, y del Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo.
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