Por Victor Hernández
Nunca esperé que Andrés Manuel López Obrador hiciera milagros durante los primeros 100 días de su gobierno. De hecho, no esperaba ningún cambio significativo durante los primeros 6 meses de su gobierno. A lo que se enfrentaba al llegar al poder era a casi 100 años de podredumbre PRIANista que no se iban a resolver de inmediato.
Así que para mi fue una grata sorpresa ver la manera en la que AMLO manejó, por ejemplo, el combate al huachicoleo con medidas contundentes que dieron resultados en cosa de días. También fue muy alentador ver la manera en la que AMLO hizo conferencias mañaneras todos los días, aceptando cuestionamientos de los medios. Inclusive cuando AMLO se hace tarugo y esquiva las preguntas, la apertura del gobierno al escrutinio público es algo que toda democracia que se jacte de serlo debe tener.
Y sí; algunas de las medidas económicas que tomó, como la cancelación del nuevo aeropuerto, el aumento al salario mínimo y el freno al gasolinazo también son muy aplaudibles.
Pero fuera de eso las cosas empezaron a verse no tan alentadoras en la llamada cuarta transformación. Mire usted: