Las imágenes hablan: ellas tienen una composición simbólica que permite a la máquina fotográfica operar, el resultado es el recorte de una imagen -componente imaginario- de la realidad, y ese recorte muestra un real, algo que el sistema simbólico reprime e impide acceder al real. No siempre es fácil, para cualquiera, sea quien sea, atreverse a tocar ese elemento real. El real tiene muy mala prensa: cuando su acontecimiento irrumpe se quiebran nuestras costumbres, las de cada uno y el colectivo al que se pertenece ¿A qué se deberá eso?






