Hoy el mundo católico y el no católico fue sorprendido por un acto de Benedicto XVI: renunció a su lugar de Papa. Des la época de los Borgia, digamos desde que la Iglesia Católica Apostólica Romana paso a ser una religión del Estado, del Estado Romano, del Imperio Romano, los Papas morían de causa naturales o las causas naturales recibían una ayuda, vía el puñal o el dulce veneno.
La función del Papa es mediar entre la santísima trinidad: Dios Padre-Espíritu Santo-Hijo. Así la Iglesia transmitía a sus barbaros e incivilizados hijos, los humanos. Los fundamentos absolutos son el sostén de la trinidad, por ejemplo, somos “todos” hijos del pecado; cada uno es parte del orden natural que Dios creo y por eso él nos hizo hombre o mujer: todo lo que viene al mundo es un designio de Dios y solo él está autorizado a llevárselo; las mujeres se quedan embarazadas gracias a él, y solo él podría, si quiere, interrumpir ese embarazo. Esos principios absolutos de la teología costaron y lograron enormes victorias, se calcula que treinta millones de habitantes originarios de América Latina fueron reeducados durante la conquista y la colonización. ¿Cómo? Como carecían de almas se los convirtió en cadáveres mediantes el hacha y la cruz.
El Papa Benedicto XVI dice en su renuncia que lo hace por:

