Por Victor Hernández
Diez días después de la masacre de Iguala, Guerrero, y después de que le dijo al gobierno estatal que se rasque con sus propias uñas, el ex candidato presidencial priista, Enrique Peña Nieto, no tuvo más remedio que salir a medio dar la cara ante los medios por lo ocurrido y anunciar que el gobierno federal apoyaría en las investigaciones.
Como parte del "apoyo", Peña Nieto mandó a la Gendarmería nacional a Iguala. Pero al final todo resultó una farsa más de Peña Nieto ya que ni la Gendarmería está haciendo nada, ni el gobierno federal está investigando.

