Por Victor Hernández
El PAN se acaba de fracturar. Por un lado, el bando de Felipe Calderón que decidió venderse al PRI en el Senado para imponer a Ernesto Cordero, incondicional de FeCal, a cambio de que los senadores calderonistas, Cordero, Javier Lozano y Roberto Gil Zuarth, avalen a Raúl Cervantes como Fiscal Carnal y así sirva de tapadera de Enrique Peña Nieto el sexenio siguiente.
En el otro bando está Ricardo Anaya, quien se opuso a que Cervanes fuera fiscal y hoy es atacado por el PRI, mientras que los priistas le aplauden a Cordero.
El detalle es que Calderón y su bando lo que buscan es que el PRI imponga en el PAN como candidata a la presidencia a Margarita Zavala, en el entendido de que Zavala también le daría impunidad al PRI.

