Por Victor Hernández
Ayer fui a dos centros de acopio en el DF a llevar medicamentos y pilas para las labores de rescate de víctimas de los edificios que se colapsaron en la Ciudad de México tras el terremoto del 19 de septiembre. Fue impactante.
Hay tanta gente ayudando, que el tráfico se colapsa. Hay tanta agua, comida y medicinas donadas de manera solidaria por la gente del DF que en varios centros de acopio ya no cabe. Hay gente que ofrece su bicicleta, su moto o su camioneta para transportar comida y medicinas. O gente que simplemente se puso un casco, tomó una pala y fue a un edificio derrumbado a ofrecer cavar y retirar escombros. La abrumadora mayoría ciudadanos con la única intención que ayudar a quienes lo necesitan.
Pero al mismo tiempo hubo varios incidentes de grilla barata que, la verdad, me pareció de mal gusto. Principalmente por parte de Gael García Bernal, quien tuvo la puntada de ponerse a exigir que los partidos usen la mitad del dinero que les asignará el INE para campañas para "reconstruir a México." Eso fue de muy mal gusto debido a que en esos momentos lo que urgía eran pilas, lámparas, cortadoras de concreto, polines, etc, para poder rescatar a las víctimas que seguían atrapadas entre los escombros.