Por Victor Hernández
La derecha --y algunos en la izquierda también-- se la han pasado quejándose del vandalismo en la marcha de feministas del pasado viernes 16 de agosto. Tachan a las manifestantes de violentas, y al gobierno de Claudia Sheinbaum de permitir el caos.
Están pendejísimos en la derecha, desde luego. Y en la izquierda también. Porque al final lo que terminó convirtiendo a la marcha feminista en un lamentable fracaso no fue el vandalismo, sino la intransigencia de algunas feministas.
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