Este fin de semana la derecha empezó a joder con que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador "permitió" como parte del T-MEC que inspectores del gobierno de Estados Unidos operaran desde la embajada de EU en México, lo cual es falso.
En particular, Felipe Calderón usó esa mentira para hacer guerra sucia contra AMLO:
Qué pena, qué ridículo. ¿qué negociaron a cambio de tanto? ¿qué le pidieron al Procurador para dejar que entraran sus inspectores laborales? https://t.co/RkrEw5Jz2T
— Felipe Calderón (@FelipeCalderon) 15 de diciembre de 2019
Aunque, se debe decir, Calderón aprovechó un desplante patriotero de Jesús Seade, negociador mexicano del T-MEC que causó confusión.
Peor: los medios no se tomaron la molestia de hacer periodismo y sólo repitieron como pericos los desplantes de Seade y las pendejadas de Calderón, resultando en conspiranoia y desinformación para el público mexicano.
Pero la realidad es otra. Esto es lo que realmente pasa con el T-MEC:

