miércoles, 15 de julio de 2015

Prólogo del nuevo libro de Victor Hernández, Cómo Joder a un Espía

Por Victor Hernández

Este es el prólogo de mi nuevo libro sobre estrategias para defenderse de espionaje, llamado CÓMO JODER A UN ESPÍA. Disfrútenlo con leche y sugerimos a Proceso, que publicó el domingo pasado un reportaje sobre espionaje en México, que nos entreviste para que le de seguimiento al tema, ya que lo que NO dicen en su reportaje es que hay manera de protegerse contra el espionaje del gobierno.


Prólogo

Escribo este libro principalmente para moverle el tapete a políticos, a los medios, y todos los izquierdistas que creen que no pueden vivir sin X o Y comunicador.

Los audio y video escándalos -el espionaje político, pues- han sido de lo más común en México desde hace años, pero nadie en política ni en los medios, mucho menos el ciudadano de a pie, han tomado medidas para protegerse de ese tipo de espionaje.

Cierto, gracias a grabaciones de políticos y comunicadores nos hemos enterado de que los panistas cobran moches y se espían entre ellos; que los priistas usan programas sociales federales y recursos estatales para comprar votos; que los perredistas (los chuchos, más bien, no todos los perredistas) creen que van a perder el DF en 2018; que los de Morena piden “contrato simulado” para gastos de campaña y se reunen con priistas de la calaña de Cuauhtémoc Gutiérrez -como hizo Ricardo Monreal- y que comunicadores varios son unas fichitas que ya le ponen el cuerno a la esposa, ya hablan pestes de los políticos a los que dicen apoyar, etc.

Pero hasta la fecha ningún audio o video escándalo ha tirado a nadie importante (le han costado el cargo a funcionarios menores y a diputadillos locales de poca monta, pero a nadie importante) ni ha hecho ganar elecciones a nadie.

Lo que sí ha logrado la falta de cultura de la protección de comunicaciones es costarle la chamba a Carmen Aristegui.

Aristegui se quiso involucrar con la página México Leaks, la cual al parecer pretende ser una especie de WikiLeaks mexicano y ofrece seguridad para filtraciones de información incriminante de gobierno y de políticos. En su momento publiqué en blogdeizquierda.com que ese sitio no sólo era irrelevante, sino que no era necesario, ya que existen varias herramientas para proteger comunicaciones y darle privacidad y anonimato a quien quiera balconear algo.

Pero Aristegui, supongo que pensando que estaba descubriendo el hilo negro con México Leaks, se involucró con ese proyecto y al hacerlo le dio pretexto a MVS para que la despidieran. Si quieren en venganza por haber difundido el reportaje de la Casa Blanca de Peña Nieto, pero el pretexto que usaron fue México Leaks, sitio que hasta la fecha lo único que ha balconeado es que Peña Nieto gastó mucho en un viaje a Europa, lo cual no pasó de ser nota dominguera.

(Tan es así que luego de que se supiera cuánto despilfarró Peña en Inglaterra, se llevó a 441 gorrones a Francia valiéndole mucha madre lo que dijeran en los medios.)

Si Aristegui hubiera sabido y llamado a implementar algunas de las medidas de seguridad que damos a conocer en este libro, en vez de involucrarse con la fantochada de México Leaks, tal vez hoy seguiría en la radio.

Este libro, por lo tanto, tiene como principal intención difundir diversos métodos y herramientas para proteger la privacidad en las comunicaciones, tanto de espionaje como de represalias en caso de balconeos.

“Pero momento. ¿No impedirá esta información que nos enteremos de las cochinadas de políticos y partidos si aprenden a protegerse de espionaje?” preguntarán algunos lectores. Sí; partidos y políticos podrán protegerse de que los graben. Pero el público en general también. En todo caso, ahora los periodistas tendrán que hacer trabajo de investigación de a deveras y no nadamás publicar la grabación de espionaje político que les manda el contrincante o el detractor del político balconeado.

Como dije, de lo que se trata es de mover tapetes. A los políticos los pretendo obligar a darse cuenta de que su manera de hacer las cosas es obsoleta y están completamente fuera de la realidad actual. Y a los medios los pretendo obligar a que les crezcan tamaños para que de verdad cuestionen al poder y hagan investigaciones que tiren al poder sin tener que recurrir al espionaje.

Al ciudadano de a pie, mientras tanto, busco darle las herramientas para protegerse del espionaje de gobiernos, empresas o detractores, e impedirles que logren su objetivo. En otras palabras, busco darle la manera al ciudadano de joder a un espía.

UPDATE: Dos días despúes de que se terminó de escribir este libro, la revista Proceso publico en su edición 2019, del 12 de julio de 2015, que el gobierno federal priista de Enrique Peña Nieto pagó millones de pesos a la empresa italiana Hacking Team para poder espiar a los mexicanos en sus computadoras y en sus teléfonos celulares. Peña Nieto ha estado espiando a quien se le ha pegado la gana desde que era gobernador del Estado de México y ahora se expandió a todo el pais. Las técnicas que presentamos en este libro sirven precisamente para que evitar para que gobiernos represores como el de Peña Nieto violen con espionaje el derecho de la gente a la privacidad.

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