lunes, 3 de marzo de 2014

Ni Alfonso Cuarón, ni Lupita Nyong'o, ni Emmanuel Lubezki le deben nada a México

Por Victor Hernández

Vi algunos comentarios ayer en Twitter tratando sobre el tema de que los Óscares que ganaron Alfonso Cuarón, Lupita Nyong'o, y Emmanuel Lubezki se los deben o no a México, y que no se los dedicaron a México en sus discursos de aceptación en los Óscares.

La verdad es que ninguno de los tres le debe sus Óscares a México. Más bien se los ganaron a pesar de México.

"¡Malinchista! ¡Vendido! ¡GUAGUAGUAGUÁ ARF ARF ARFA!!" me dirán algunos por hacer ese comentario. Pero veamos los datos:

En el caso de Lupita Nyong'o está muy claro: tuvo muy poco que ver con México. Nació en el DF cuando su familia estaba en México de manera temporal para que su papá diera clases en el Colegio de México. Se regresó a Kenia antes de cumplir 1 año y sólo regresó 7 meses cuando era joven a estudiar español en Taxco.

¿Qué le debe entonces a México? Nada. Vamos, Televisa JAMÁS le hubiera dado un papel estelar en una telenovela. En la telvisión racista en México esos papales están reservados para actrices blanquitas si no es que de plano güeras.

La verdad: aparte de Zamorita y Johnny Laborial ¿a cuántos afrolatinos han visto en Televisa ya no en un papel estelar, sino de patiños?

Bueno, carajo; Los que tienen cara de mexicanos no salen en la tele en papel estelar en México. Así de racistas son los medios y el PÚBLICO que no exige que cambien las cosas. 'Nuff said.

En el caso de Lubezki y Cuarón ya tiene años que se fueron a trabajar a Estados Unidos porque en México no hay manera de hacer cine. Y el poco que se hace es siempre lo mismo: sexo y violencia. O bien, alguna comedia idiota. Muy poco se salva.

"¡Pero Cuarón saltó a la fama con Y tu mamá también!" dirán algunos. Pues sí. Pero ¿algún inversionista le ha querido meter dinero a hacer buen cine en México a pesar de que está demostrado que hay buenos directores, buenas actrices -no estrellitas con cirugías- y buenos técnicos? Nadie.

Y cuando alguien está dispuesto a pagar, son siempre las mismas historias de siempre: que si pobres contra ricos; que si pobres que se quedan amolados; que si ricos que son ojetes; que alguna mamada telenovelera; que si algún documental pendejo apantallaidems del idem Olallo Rubio; que si Martha Higareda enseñando chichis; o que si Luis Estrada criticando al gobierno en turno... años después de que ya nos dimos cuenta de que el gobierno en turno es una mierda.

¿Pero una animación estilo Hayao Miyazaki? No. ¿Una comedia estilo Sack and Miri make a Porno de Kevin Smith? No. Vaya, un pinche remake bien hecho del Santo estilo Tarantino no hay. Y miren que Tarantino ha sabido resucitar a lo peor del cine-B gringo y lo ha reconstruido con buena producción y buenos guiones. No es tan difícil.

Entonces no se quejen y no estén chingando. En todo caso quéjense y chinguen no viendo churros mexicanos y exigiendo buenas películas. Porque hasta que los consumidores no empiecen a dejarle claro a los productores mexicanos que no son sus pendejos, el cine mexicano seguirá siendo medicre y los buenos cineastas mexicanos se seguirán yendo a trabajar a Estados Unidos.

Y si ganan premios allá, no tendrán nada que agradecerle a México porque, la verdad, no hay nada que agradecerle a la industria del cine en México.

PD: Nadamás por favor no imiten a Woody Allen, quien es el peor director de cine de todos los tiempos y sólo hace bodrios quesque para intelectuales que en realidad son como el traje nuevo del rey: le dicen a los pendejos que sólo los sabios lo pueden ver.

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