Por Victor Hernández
He sido fan de Caifanes desde 1989. Simplemente porque fue la primer banda que demostró que se puede hacer bien rock mexicano. Todo lo anterior vale madre. Todo lo que siguió del rock mexicano, con la excepción de Fobia y Molotov, es one-hit-wonders que difícilmente llenan un EP con buenas canciones en el más optimista de los casos, y caquita en el peor.
Me pesó que salieran Sabo Romo y Diego Herrera de la banda luego de que sacaran el disco El Silencio, sin duda el mejor que han hecho.
Me pesó aún más cuando la banda se desintegró en 1995 cuando se pelearon Saúl Hernández y Alejandro Markovich.

